EL PHISING CONTINUA PULULANDO POR LA RED.

El “phishing” es una modalidad de estafa diseñada con la finalidad de robarle la identidad. El delito consiste en obtener información tal como números de tarjetas de crédito, contraseñas, información de cuentas u otros datos personales por medio de engaños. Este tipo de fraude se recibe habitualmente a través de mensajes de correo electrónico o de ventanas emergentes.

¿Cómo se hacen robos con el phising?
En esta modalidad de fraude, el usuario malintencionado envía millones de mensajes falsos que parecen provenir de sitios Web reconocidos o de su confianza, como su banco o la empresa de su tarjeta de crédito. Dado que los mensajes y los sitios Web que envían estos usuarios parecen oficiales, logran engañar a muchas personas haciéndoles creer que son legítimos. La gente confiada normalmente responde a estas solicitudes de correo electrónico con sus números de tarjeta de crédito, contraseñas, información de cuentas u otros datos personales.

Para que estos mensajes parezcan aun más reales, el estafador suele incluir un vínculo falso que parece dirigir al sitio Web legítimo, pero en realidad lleva a un sitio falso o incluso a una ventana emergente que tiene exactamente el mismo aspecto que el sitio Web oficial. Estas copias se denominan “sitios Web piratas”. Una vez que el usuario está en uno de estos sitios Web, introduce información personal sin saber que se transmitirá directamente al delincuente, que la utilizará para realizar compras, solicitar una nueva tarjeta de crédito o robar su identidad.

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Compartir las semillas

girasol1.jpgUn hombre tenía un sembrado de flores bellísimas. Cada día, de su cultivo
salían centenares de paquetes para vender a la ciudad con las flores más
bellas y fragantes que nadie pudiera conocer. Este hombre, cada año
ganaba el premio a las flores más grandes y de mejor calidad y como era de
esperarse, era la admiración de todos en la región.

Un día, se acercó a él un periodista de un importante medio de
comunicación para preguntarle el secreto de su éxito, y el hombre contestó:
- Mi éxito se lo debo a que de cada cultivo saco las mejores semillas y
las comparto con mis vecinos, para que ellos también las siembren.
- ¿Cómo? -dijo el periodista- pero eso es una locura-. ¿Por qué
comparte su mejor semilla con sus vecinos, si usted también entra al mismo
concurso año tras año? ¿Acaso no teme que sus vecinos se hagan famosos
como usted y le quiten su importancia?
Verá usted señor, dijo el floricultor:
- El viento lleva el polen de las flores de un sembrado a otro.
Si mis vecinos cultivaran un semilla de calidad inferior, la polinización
cruzada degradaría constantemente la calidad de mis flores. Si deseo
cultivar las mejores y más bellas flores, debo ayudar a que mi vecino
también lo haga.

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Lo mismo ocurre con otras situaciones de nuestra vida. Quienes quieren
lograr el éxito, deben ayudar a que sus vecinos también tengan éxito.
Quienes decidan vivir bien, deben ayudar a que los demás vivan bien. Y
quienes optan por ser felices, deben ayudar a que otros encuentren la
felicidad, porque el bienestar de cada uno se halla unido al bienestar de
todos los demás.

Es necesario compartir nuestras mejores semillas de cualidades y virtudes
para obtener una excelente cosecha que se verá reflejada en una mejor
sociedad.

Autor Desconocido